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Daniel Varela - Norberto
Cambiasso - Marcelo Aguirre Desgrabación y traducción: Alejandra Vassallo De Esculpiendo Milagros, Invierno 1998 - Nº14
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Chris
Cutler arribó a Buenos Aires durante octubre del año pasado, en el contexto del ciclo
Experimenta para una presentación junto a Fred Frith y Jon Rose. Fue la excusa perfecta
para mantener una larga charla con uno de los músicos más conscientes de su propia
práctica artística. No es espacio adecuado para describir el extenso recorrido de Cutler
por los territorios sonoros más disímiles de las últimas tres décadas. Lo haremos en
alguna otra ocasión. Aquí simplemente mencionamos unos pocos hitos de ese derrotero: su
participación en bandas como Henry Cow, Art Bears, Aksak Maboul, Cassiber, Pere Ubu, News
from Babel, EC Nudes, o su grupo más reciente, del que habla en esta entrevista, P53.
Colaboraciones con los italianos LA 1919 y NORMA, sus improvisaciones con Fred Frith y
otro interminable cortejo de proyectos. Esta hiperactividad ha redituado también en la
organización de Rock in Opposition hacia 1978, que comenzó siendo un colectivo que
abarcaba unos pocos grupos y terminó por identificar toda una tendencia de la música
actual. Dirige el sello independiente Recommended Records y su faceta teórica se halla
representada en la revista Unfiled y en un libro denominado File Under Popular (1985). Hablás de la relación entre música progresiva y política progresista en tu libro File Under Popular. Me parece que tu concepto de progreso presupone el desarrollo de fuerzas productivas a la luz de la tecnología, ¿es así? Chris Cutler: Escribí ese libro hace mucho tiempo. No podría decir que creo en el progreso de hecho, dudo que sea un concepto útil. Cuando lo escribí había un gran debate -por eso lo escribí- sobre música folk progresiva y política progresista. Escribir mala música folk, o de cualquier otro estilo, con letras políticas no era ni práctico, ni útil, ni siquiera interesante. La ortodoxia política en Occidente se basa en la idea de que escribes en forma sencilla, para que la gente simple pueda comprenderte, porque creen que la gente es simple, o sea que tienes que hablar como si le explicaras a un retrasado. A mí esta idea me desagrada profundamente, creo que es un concepto arrogante. Por eso decía que vivíamos una era con estos fantásticos instrumentos, la guitarra eléctrica, el piano eléctrico. Y que todo lo que podía utilizarse para explorar y hacer cosas nuevas era progresivo. Creo que el medio en sí mismo es democrático. Crecí con una colección de discos que eran de mi comunidad, aprendía de quienquiera que viviese en mi misma ciudad, no tuve que ir a un colegio de música. Simplemente iba a la disquería y allí podía escuchar de todo. Todo era accesible, todos los discos eran iguales, negros. No necesitaba vivir en la capital, o ir a la ópera. Nada nos intimidaba, experimentábamos. Usábamos distintas técnicas, nos gustaba el free jazz. Entonces nos decíamos: -"No importa, podemos hacer esto también". El lenguaje musical se desarrolló mucho, esta comunidad que se iba creando se comunicaba entre sí. De hecho, el sentido último de un objeto fijo es que puede transportarse. O sea, el CD puede llegar hasta la Argentina y un CD hecho aquí puede de la misma manera llegar a Londres. No va en una sola dirección, sino que va y viene. Y eso conecta a la gente entre sí, acorta las distancias y también los tiempos. No tienes que tener una educación especial, ni mucho dinero, ni vivir en el lugar apropiado. Todo esto para mí puede considerarse progresivo. El concepto de que la tecnología es neutral depende siempre del uso del objeto. Hay usos progresistas y no progresistas de la tecnología Chris Cutler: Sí, aunque nada es neutral. No se trata solamente del "uso", porque todo sistema es un sistema evolutivo y cada sistema es una ecología, una cultura musical. Algunas criaturas se adaptan mejor que otras para sobrevivir en esa ecología. La tecnología de grabación, creo yo hoy, tiene predisposiciones definidas, tiende hacia la unificación de las funciones de la composición y la interpretación. De la misma manera que la notación musical tiende a la separación de las funciones compositivas e interpretativas. Se pueden ver en la historia de la grabación de los últimos 30 años los tipos de música que algunos grupos derivan del medio en sí mismo. Es evidente que muchos de esos grupos son organizaciones comerciales, pertenecen al mundo socio-político del comercio. Es por eso que la industria musical es una gran máquina monolítica de lavado de cerebros. Ese es uno de los aspectos de la comunicación de masas. Y en este sentido se puede pensar que de eso se trata la tecnología, su parte negativa, darle a la gente siempre más de lo mismo, hacer que malgasten su dinero. Pero la misma tecnología también ayuda a gente como nosotros. A mí no me pueden callar, puedo hacer un disco, distribuirlo, la gente lo escuchará. Esto es algo bastante novedoso; treinta años atrás tenías que tener una compañía grabadora para hacerlo. Así que las cosas han cambiado mucho, incluso últimamente. Depende del lugar desde el cual se hable, hay aspectos que podrían calificarse de negativos o positivos. Se podría decir que el aspecto comercial de este negocio es negativo. O que el hecho de que los independientes como nosotros hagan discos y los distribuyan y puedan vivir de ello es positivo. Pero dentro de este rango, la tecnología puede parecer neutral. Aunque no del todo; en ciertos aspectos puede funcionar bien. En la música comercial y el pop va bien, y en cosas como el reggae, otro tanto. Y le va bien porque de hecho utiliza la política de los medios en forma interesante. A mí me gustaría saber qué pasará de acá a cincuenta años, qué será lo interesante y lo que le gustará a la gente. Pienso que dentro de 30 años algunas cosas que están entre los hits más escuchados ya no figurarán. Pero algunas de las cosas que fueron producidas dentro de este círculo todavía estarán allí. La gente dirá aún que Captain Beefheart era un genio. Y algunas cosas que fueron hits en su momento, serán tan sólo una nota sociológica al pie. Los hijos nos demuestran esto. Músicos como Captain Beefheart, Sun-Ra, Ornette Coleman influyen a gente como nosotros. Lo que ellos hicieron se continúa y sobrevive. Esa música tiene una marca distintiva. Creo que en términos evolutivos somos una especie robusta, nos adaptamos al medio de grabación, lo entendemos en una forma en que los músicos comerciales de hoy no son capaces de hacerlo. La música que ellos escriben no sobrevivirá porque, bueno, simplemente hay que escucharla. Ya no estamos en los sesenta, una época de entusiasmo y excitación. Estaba Berio, Stockhausen, la música electrónica, pasaban cosas realmente interesantes en música compuesta. Hoy en día, no hay tantas cosas interesantes. |
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