entrevista butch morris Por Alessandro Cassin

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Alessandro Cassin: ¿Qué hace el director improvisador? ¿Pueden usarse palabras tipo dirección, arreglos o composición para describir su trabajo?

Butch Morris: El director improvisador arregla el material improvisado de los que tocan. Posee un vocabulario de signos para instigar los eventos: yo no dirijo en el sentido tradicional de la palabra, en realidad provoco o pido que ciertas cosas ocurran, pero aún así yo no tengo idea que cosas van a pasar hasta el momento que las escucho.

AC: ¿Dirías que lo que hacés es algo intermedio entre arreglar y componer?

BM: En realidad no lo llamaría componer, pero lo podría llamar arreglar, siempre y cuando no se comience a arreglar el material antes de oírlo, o sea antes de tenerlo en la mano.

AC: En referencia al proceso simultáneo de escuchar y hacer algo con lo que has escuchado: ¿Cuál es la diferencia con lo que un director habitual hace y qué ocurre con los riesgos por la velocidad de este proceso y con la sensación de poder que supongo acarrea el hecho de modelar todo un ensamble?

BM: Sí, a veces realmente crea una sensación de poder. Pero esto no comenzó conmigo, comenzó con la idea de que alguien debía pararse enfrente de una orquesta. Hay una especie de aura, de una posición de autoridad que los directores han creado de sí mismos a través de los años. No obstante, lo que hago es parecido y diferente. Es parecido en el sentido que mantengo un número de personas en fila a quienes les doy mi visión sobre dirección , en particular sobre dirección de música. Por supuesto que conmigo uno no tiene idea que dirección tomará la música. En cambio el director tradicional sabe adónde irá su música. Yo no tengo idea que va a hacer o tocar una persona determinada, o cual va a ser el primer sonido, el segundo, o cualquier sonido. Pero sé que el momento que lo oiga, si necesita algún tipo especial de cuidado, yo se lo tengo que dar.

AC: ¿De qué manera entra la aleatoreidad en juego?

BM: Lo aleatorio ha sido mencionado muchas veces por Cage. No me gusta verlo como algo aleatorio, me gusta tomarlo como un riesgo. Creo que el riesgo también insinúa una cierta clase de desafío. La aleatoreidad no siempre implica eso para mí.

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AC: ¿Se resisten los músicos a tu método? ¿Cuáles son las preguntas más comunes que plantea la gente que trabaja con vos?

BM: He encontrado resistencia hacia el método, aunque por lo general esto ha ocurrido cuando he sido llamado para trabajar con un grupo ya existente que no sabía demasiado qué hago y por qué lo hago. Una de las preguntas más comunes es: ¿por qué estoy haciendo esto?, si querés que lo haga, ¿por qué no lo escribís normalmente?. Lo que estoy tratando de lograr es la espontaneidad del ensamble. Todavía hay mucha gente que se resiste a cualquier tipo de improvisación total.

AC: ¿Te gustaría trabajar con los mismos músicos regularmente, o pensás que vas a estar tan familiarizado con el método como para poder dirigir improvisaciones con pocos o sin ensayos?

BM: Tengo un grupo base en Nueva York de más o menos 5 o 6 personas que uso todo el tiempo no sólo para conducciones sino también para composiciones anotadas y otros proyectos. Mi grupo se flexibiliza cuando contrato gente que lee bien música. Creeme, me gustan muchos tipos de música, me gusta escribirla y también me gusta improvisar. Una de las razones por las que se me ocurrió este tipo de dirección fue para realmente poder controlar y hacer más flexible mi música anotada.

AC: Vayamos a la segunda parte de la pregunta: ¿pensás que vas a estar tan familiarizado con el método como para poder dirigir improvisaciones con pocos o sin ensayos?

BM: Eso me gustaría muchísimo, espero llegar a ello; que pueda llamar a tres personas de cada país donde he estado. Pero hasta este momento no existe esta clase de familiaridad y me siento obligado a pasar a través del vocabulario una vez más.

AC: Has dirigido por más de veinte años. ¿Cómo contempla la progresión de tu trabajo la evolución?

BM: Todavía me parece muy joven y lo siento muy fresco, Conducción Nº 1 es completamente diferente de Conducción Nº 31. Me parece que hay un largo camino por andar, quiero llegar mucho más lejos, mucho más. Solo ha habido un compositor que escribió para mi particular talento, fue Misha Mingelberg en 1987. Escribió una obra para que yo la conduzca y funcionó realmente muy bien. Su identidad estaba de alguna manera en la música, no sonaba como algo mío. Creo que este puede ser un problema con algunos compositores que piensan que van a perder su identidad musical.

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