entrevista john oswald
 
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A propósito de todo esto, hay implicancias políticas en torno a la idea de creación, propiedad, actitud creativa, responsabilidad en el manejo de técnicas, medios, fuentes de inspiración. Algunos suponen que tu obra niega la idea de propiedad, peor otros no coinciden. ¿Qué puedes decir sobre esto?

Hay piezas que desafían mi misma propiedad de derecho. Si digo que soy un compositor a la vez afirmo que soy una persona creativa. En mi país, así como en casi todos los otros, la idea de un derecho de autor implica que creé algo; es una idea limitada aunque tengo un derecho de autor por las obras que hice. No lo siento perverso, sólo es un derecho de autor. La idea aparece cuando al hacer algo sobre la base de un material preexistente, resulta poco reconocible por la gente, o que las influencias son muy fuertes y alguien puede decir esto es sólo mío!. Mis obras que desafían un poco esta idea son como el caso de Plexure donde trabajo diferente de otras obras con plunderphonia y resulta más clara la idea de ese otro: tal tema es Dolly Parton y este otro es John Oswald. Plexure trabaja con la idea de muchas personas que han tenido un impacto en la música popular hasta los ochenta y quizás hubo miles de personas en esto pero existe un umbral de lo reconocible y tomo ventaja de la forma repetitiva habitual de la música popular que permite a mucha gente un reconocimiento instantáneo aún cuando las cosas estén modificadas pero donde hay cosas que siguen contando en tu cabeza. Plexure implica ese lugar donde convergen multitud de músicas de un modo fragmentario donde a partir de un pequeño fragmento reconocible aparece una pieza mayor de música. Los fragmentos afortunadamente aparecen siempre de tal modo que sean reconocibles, no subliminal, quizás sutilmente reconocibles cercano a su umbral de identificación donde aparece algo pero es seguido por otras cosas que llegan a esa estructura. Pienso que es un modo de trabajo al cual estoy muy dedicado, si estuviera en un lugar becado, debería pedir permiso por cada porción de música utilizada, de este modo, tengo mucho más trabajo, quizás un trabajo poco fructífero respecto de un proceso trabajoso que debe ser explicado generalmente al hacer un disco por razones prácticas. Con los años me ha costado esfuerzo y miles de dólares por cada copia, aunque he estado feliz de hacerlo y pasar mi tiempo, pero por otro lado, pienso que nadie tiene el derecho de decir que por la forma fragmentaria que trabajé en Plexure debo darle dinero a cada uno de los artistas originales de las grabaciones, sólo que ellos ya están distribuidos y vendidos por sellos discográficos que se bastan a sí mismos y el dinero que yo hice de esto es muy irregular. Espero que algún día sea popular con estos discos y hacer algún dinero!. La discusión sobre mi moral quizás sea un tema diferente, me refiero a que me interesa presentar material que esté en los umbrales de lo reconocible y eso es algo poco práctico a lo que extender las leyes sobre derechos de autor.

¿Y sobre la capacidad de reconocer las fuentes, qué diferencias encontrás de aquellos que utilizan bandejas gira discos?

La diferencia sólo estaría dada por trabajar en tiempo real en vivo; no sé a que te referís con diferencias.

Por ejemplo, gente como Otomo Yoshihde, trabaja con partículas pequeñísimas que muchas veces no pueden reconocerse

No podría decir que Otomo es un apropiador de músicas pues también es guitarrista eléctrico; quizás maneja la bandeja como si esta fuera una "tabla de lavar" rítmicamente. La apropiación es un tema muy amplio. Desde aquel que dice ese es mi disco!, hasta otras cosas como Christian Marclay que está más interesado en los estilos que podés presentar con diferentes intereses en el tema "música y máquinas" y como son individuos diferentes resulta difícil hacer comparaciones.

Considerando tu interés en los procedimientos de corte y yuxtaposición de materiales, ¿sentís afinidad con gente como Steve Beresford o John Zorn?

Siento un gran respeto por Steve Beresford y definitivamente John Zorn es uno de mis compositores favoritos, además es un gran instrumentista también, ¡y son buenos tipos!

Sobre las consecuencias políticas de tomar íconos musicales de la masa consumidora, ¿qué reflexión tenés sobre esto?

A veces he tratado de cubrir las cosas más populares como Blanca Navidad de Bing Crosby, pero me gustan, son divertidos. Creo que a todo el mundo le gusta cierto tipo de música popular, pero otras veces uno dice: no, esto no me gusta, esas canciones con gancho se quedan dentro tuyo. Son buenos ejemplos y muchas veces la elección del material es arbitraria y es pues un intento que resulte reconocible para la mayor parte de la gente. Michael Jackson es otro ejemplo obvio aunque pienso que es una clase de producto complejo, una imagen de los medios que me resultó fascinante trabajar. Dolly Parton es en muchos aspectos un producto muy simple de los medios, una imagen muy clara con lo que hice una pieza muy sencilla partiendo de esa idea...algo que la hace entretenida cuando canta son aspectos diferentes que redundan en un trabajo muy simple sobre el tema de Dolly Parton, como la voz de una mujer se convierte en hombre, mientras que Michael Jackson en en sentido visual es al revés, pienso que con Dolly Parton es en el aspecto auditivo. Jackson es un tipo muy complicado. El otro aspecto es muy sencillo, es una forma de reacción impresionista detrás de la cual hay una persona, pero no puedo ver a esa persona y es una imagen muy popular, sus discos no son malos.

¿Intentás desmitificar la industria del entretenimiento?

No creo que haya un mito sobre la industria discográfica. Hay una idea generalizada de que existe gente muy extraña en la industria del entretenimiento que es gente que escribió libros maravillosos sobre eso y que son las grabadoras (????). No creo que sea productivo para mí dedicarme a esas cosas. A la gente que está en la industria discográfica le desagrada lo que yo hago. Eso pasa entre ellos y yo. No hay mitos respecto de lo que yo considero interesante al hacer música. Quizás eso sea impráctico o hasta peligroso para otros hacer cierto tipo de cosas y la apropiación es una de esas cosas. La apropiación puede ser otro negocio si tenés que pagar por los samples y usarlos o como el soul diez años atrás hasta que ahora creció. Alguien lo hizo antes, alguien lo retornó, lo grabó, hace unos millones y bueno, para algunos puede ser bueno hacer dinero, ese es un uso exitoso de la apropiación.

Encontrás similitudes con trabajar con los residuos de lenguaje o de la cultura. Pensemos en Kurt Schwitters u otros.

Recuerdo haber hablado de esto con Michael Snow, músico, cineasta, sobre lo que hacíamos con la apropiación y los movimientos de las artes visuales especialmente de mediados de los sesenta. Dijo que la apropiación surgió muy rápido pero se agotó, pero dejó un espacio abierto para que trabajara con la apropiación un tiempo después. Como Cindy Scherman que tomaba una foto de una foto y decía alguien quién es el otro y pienso que aquí en Argentina alguien que trabaja con estas ideas conceptuales en forma clara como Jorge Luis Borges cuando escribía en una página una pequeña historia que describía una situación. También pueden considerarse aspectos sobre la ironía, pero rápidamente se tornaron en un arte aburrido. Es un tipo de apropiación en la que estuve momentáneamente. La fotografía y el collage son un punto interesante. La fotografía en USA era interesante pues estaba libre de la idea de copyright. Hasta 1976 no había límites como con la música respecto de la notación donde alguien reclama: ¡esta música es mía! Luego de experiencias como la de Rauschenberg conocimos formas de trabajar con la parodia y la sátira que son muy importantes en la creatividad y en la vida de la sociedad. Según la forma en que se manejan los derechos en USA, la parodia está protegida, pues es otra actividad creativa...aunque hay aspectos que son peligrosos.

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