entrevista lee ranaldo Daniel Varela - Marcelo Aguirre
De Esculpiendo Milagros, Año 6. Nº15.

 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pasó por Buenos Aires en la segunda fecha de Experimenta ´98. Su poderoso concierto de improvisación con el baterista William Hooker y las proyecciones de la videasta Leah Singer fueron la introducción para hablar sobre las cualidades físicas del sonido, los textos "on the road", y algunas otras cosas.

¿Qué te impulsó a hacer música improvisada?

La improvisación estuvo en mis trabajos desde el principio. Trataba de llevar esa idea a la canción y luego fui dejándola hasta improvisar de un modo más despojado. Las canciones tienen su propia estructura, que igual te permite improvisar. Esto se remonta a New York, cuando en los primeros ´80 se formó una gran comunidad de improvisadores que trabajaban con canciones, como Arto Lindsay, Elliot Sharp o John Zorn. Luego, buscamos ir más allá. Con el tiempo, esa comunidad de improvisadores sigue creciendo, están Jim O´Rourke en Chicago, Masami Akita y grupos como Ruins o Boredoms en Japón, que improvisan en un ámbito experimental. Con ellos uno puede hacer trabajos conjuntos a través del correo electrónico o de Internet, generando un diferente sentido de comunidad pese a la distancia.

A principios de los 80´ e incluso antes, gente en grupos de rock como Glenn Branca y yo mismo descubrimos otro mundo en la obra de compositores como Charlemagne Palestine, Terry Riley o Henry Flynt que, siendo diferentes, trabajaban en un área afín. De algún modo, también nos interesamos en Philip Glass o Steve Reich y de todo lo que experimentábamos, tomábamos cosas. Muchos de estos aspectos y de estas ideas se proyectaban haciendo música para pequeños grupos -;básicamente bandas de rock- pero como en New York las cosas sucedían muy rápidamente, podías estar en un grupo de rock y al mismo tiempo desarrollar proyectos de música experimental. Esto es lo que hacían Glenn y Rhys Chatam: tomaban instrumentos como la guitarra eléctrica para incorporarlos a piezas tipo "clásico-rítmicas". Era fascinante estar allí en esa época. Durante dos o tres años se dio una experimentación plena en muchas direcciones.

Repetición, espacio sonoro, trabajo con los sistemas armónicos parecen muy presentes en tu obra, desde las canciones hasta las improvisaciones más libres. ¿Esto es así?

Seguro. Todas esas cosas son muy importantes para mí. La repetición es la base de muchas músicas. Los tambores tribales en las músicas étnicas tienen una gran influencia, que considero cercana a algunos aspectos del rock. El tema de los armónicos siempre me interesó al trabajar con las cuerdas y es una gran influencia tomada de los compositores modernos que trabajan con los fenómenos acústicos. Cuando tocaba en el grupo de cinco guitarras de Rhys Chatam cada instrumento tenía sus cuerdas afinadas idénticamente. De tal modo que cuando golpeabas las cuerdas al aire se escuchaban los diferentes armónicos. En las músicas de Glenn y Rhys lo primero que se escucha es su fuerte volumen, sobre el que se aprecian otros fenómenos que pueden parecer voces o un gamelan que nadie toca pero que es efecto de la propagación sonora en el aire. Intentamos reproducir estos fenómenos acústicos en nuestro reciente disco con Sonic Youth, "Silver Sessions". Nuestra sala de ensayo tiene amplificadores que pusimos al máximo, con lo cual las guitarras y los bajos una cámara de feedback muy intenso. Era muy difícil permanecer en ese lugar debido a este efecto. Aún así, te permite escuchar como cambia el sonido al mover tu cuerpo en al sala, dado lo chico del lugar y la enorme intensidad del sonido. La forma en que se distribuye varía si vos te movés, pues bloqueas o interrumpís la propagación de las ondas sonoras. Son fenómenos increíbles, casi míticos, ya que resulta misterioso como la música cambia en función de la reacción de la gente y de cómo esa gente escucha. También es terreno de la ciencia.

Músicos con el holandés Huib Emmer señalan el mundo que se abre al escuchar con el cuerpo.

Claro. Es a través de eso que la música se torna viva. Tu cuerpo reacciona y es golpeado con la música disco. Hay gente que hace música en los límites de lo audible de tal modo que tu cuerpo percibe más que tus oídos. Es lo que ocurre con los sonidos de muy altas o bajas frecuencias. La música electroacústica de Alvin Lucier, las instalaciones de Ellen Fullman o "Strumming Music" de Charlemagne Palestine. En Sonic Youth todos nos considerábamos estudiantes y absorbíamos la música sin pensar que se trataba de rock, jazz o lo que fuera. Las ideas interesantes pueden venir de donde sea. Otra cosa muy influyente para mí fueron los ragas y el gamelan. En la música indonesia las cosas toman forma y fluyen basándose en la memoria, por lo que una larga pieza puede construirse a partir de pequeñísimos fragmentos que un ejecutante transfiere a otro. Es increíble la polirritmia que resulta de eso. También me impactó enormemente mi visita en Marruecos a los "Masters Musicians of Jajouka", cuando escuché su polirritmia basada en la percusión y la respiración circular de sus instrumentos de viento.

¿Tomaste ideas de lo étnico para aplicarlas a tratamientos rítmicos de tu música?

No estoy muy seguro. No es lo que hace Paul Simon cuando toma música del Brasil o de otra procedencia y la ubica sobre un fondo convencional. Pero sí puedo trabajar tomando ideas relacionadas con ciertos tipos de música. Esto vale para mí y para Sonic Youth. Utilizamos ideas de diversas músicas, sean étnicas o contemporáneas, no para incorporarlas de modo literal sino aplicando su efecto. Alguien puede decirnos: esto sueno como Stockhausen o como los flautistas mexicanos. Pero no es exactamente así sino sólo una aproximación. Es más interesante lo que inspira una idea que su aplicación literal, como en el "sandwich Paul Simon con música brasileña y el folk". Indudablemente es otro concepto.

Hablando de espacios, etnias o viajes. ¿Cómo influye la idea de "camino" en tus textos o en tu música?

Es algo realmente importante para mí. Viajamos muchísimo por un lapso de entre diez a veinte años y fue algo sorprendente, experimentar con un mundo desconocido. Al principio uno está limitado por su propia localidad, pero al tomar aviones e ir a sitios distantes encontrás diferentes formas de pensar sobre el mundo. Siempre me han interesado los escritos sobre viajes. Podría darte el ejemplo obvio de Kerouac pero también están las crónicas de peregrinaciones espirituales, que son otro tipo de "historias de caminos". Me interesan mucho Hemingway, Sam Shepard. Es la fascinación por los lugares que no conocés. Por momentos siento que no quiero viajar más, quizá como efecto de viajar por el mundo todo el tiempo. Mi primer viaje a través de Estados Unidos fue en 1974, en auto. A los 15 años de eso volví a cruzar con Sonic Youth. Luego vinieron Australia, Rusia, Japón. Sudamérica era uno de los últimos lugares que me faltaba conocer. Viajar es un modo de vida y hay toda una cultura alrededor de eso. De algún modo también le ocurre a la gente de negocios que todos los días se despierta en un aeropuerto distinto. Esta relación espacio-temporal me interesa más que la idea de camino. Esa idea de que cuando viajas, perdés contacto con tus cosas, tu ciudad, tus responsabilidades, el teléfono, pagar las cuentas, leer el diario, o llevar los chicos a la escuela. Al viajar existe otro espacio, donde es más fácil enfocar tus propios pensamientos, hacer asociaciones con las que puedo crear música o escribir.

A propósito de espacios y lugares en tu música, tu dúo con William Hooker parece reflejar dos mundos muy diferentes, incluso dispares. Por tu lado una música espacial, estática y con ruido. En William aparece la crudeza rítmica de modo más evidente. ¿Qué podes decirnos acerca de esto?

Trabajamos muchísimo, escuchándonos mutuamente. Solemos usar yuxtaposiciones, llegar a una idea juntos o, en otros momentos, tocar de modo opuesto. Otras veces es más exploratorio, logras algo pero sabes que algo queda pendiente para el próximo encuentro. La exploración es propia de la música improvisada, cada momento es sorprendente y podes enfocarte en alguna cosa o buscar hasta encontrar. Para nosotros vale trabajar de distintos modos, a veces como un desafío; otras, donde uno hace algo y el otro lo sigue; otras por oposición. Siempre me interesó el uso de zumbidos largos mientras que William como baterista actúa más con el pulso rítmico. Esta combinación es lo interesante aunque varía trabajando en dúo, trío o noneto. Es según cómo reaccionas frente al grupo de ejecutantes.

¿Quizá el lazo entre ustedes sea el volumen, la amplificación, al energía?

Pienso que sí, aunque sólo en algún punto. Es difícil contestar esa pregunta pues resulta del modo en que ambos respondemos al tocar juntos. Tal vez lo inusual sea trabajar con lo dispar, no con aquello que pueda sonar parecido. Si pones juntas cosas que se parecen, inmediatamente sabrás de dónde vienen y cómo se hacen. Trabajar con dos cosas muy diferentes, en cambio, pondrá en evidencia estos dos mundos distintos.

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