entrevista richard teitelbaum De Desert Plants. Conversations with 23 American Musicians.
Por Walter Zimmermann

 
 

 

 

 

 

 

-¿Así que realmente disfrutás del ruido?

-Bueno, lo que quiera decir "ruido" (risas). Me gustan las cosas que suenan, y eso es todo. Especialmente los sonidos suaves... Ya no disfruto de los sonidos fuertes de la manera que lo hace, por ejemplo, Max Neuhaus. El estuvo combatiendo a la Oficina del Medio Ambiente de New York porque intentaban bajar el nivel de sonido. Neuhaus piensa que eso es "fascista". El está construyendo ahora un interesante circuito electrónico. Está instalado en un amplio espacio público con muchos, muchos altoparlantes por todas partes que producen sonidos que responden a los sonidos en el medio de maneras interesantes y elaboradas. De algún modo es semejante a lo que yo hago, pero a mí todavía me interesa hacerlo como una actividad personal, humana, más que hacer una máquina que lo haga automáticamente.

Uno tiene un sonido en la mente, pero para actualizarlo necesita manipular interruptores, botones, etc. En cambio, para tocar un Marimbaphone basta con martillar. Y la conexión de la mente con las manos está más interconectada y es más funcional musicalmente. Esto no significa abandonar el sintetizador, sino desarrollarlo hasta convertirlo en un instrumento altamente adaptable.

Esa es una de las razones por las que seguí tocando el mismo sintetizador por casi diez años. Yo y él nos sentimos muy próximos. Cuando lo conseguí en 1966 o 67, pasé un montón de tiempo enganchándome con él, conectando mi mente y mi corazón con él, interactuando fisiológicamente con él. Esto no resuelve por completo el problema, porque el instrumento sigue siendo el mismo instrumento, pero yo estoy físicamente más cerca, más en contacto con él. No sé si esto es una respuesta muy directa a tu pregunta. Lo que quiero decir es que es posible desarrollar ese tipo de actitud "orgánica" hacia la electrónica como hacia cualquier otra cosa. Estoy de acuerdo con que hasta ahora los sintetizadores no son muy sutiles. Pero hay que recordar que están aún en un estadio muy primitivo de desarrollo.

-Pienso que interpretar instrumentos requiere siempre de una cierta inercia del cuerpo. El aspecto de la conexión del cuerpo humano con el instrumento se da de modo mucho más distante con los sintetizadores. Es mucho más un trabajo mental.

-Estoy de acuerdo. Hubo un período en el que no toqué el sintetizador por un año y medio. Lo tenía en la casa y raras veces me acercaba a él. Porque estaba muy dedicado a instrumentos acústicos como estos gongs de Java y a estudiar el Shakuhachi japonés y los tambores de Ghana. Yo creo que más tarde trasladé estas experiencias a mi aproximación al sintetizador.

-Este tipo de control análogo sobre los instrumentos, uno tiene que digitalizarlo en los sintetizadores.

-Bueno, esta es una razón por la que aún me gustan los sintetizadores análogos (y controles de teclado), aunque me doy cuenta de que los desarrollos digitales van a ser poderosas herramientas. Al mismo tiempo, espero que el problema de la interferencia física entre la mano y la electrónica también va a continuar a mejorar en el futuro inmediato. Por ejemplo, en la pieza "Threshold" se requiere un control físico muy preciso para traducir el nivel de los sonidos que el intérprete oye en gestos que producen sonidos de una amplitud precisamente coincidente en su instrumento. Hice la pieza a la vez con instrumentos acústicos y con sintetizador. En el sintetizador Moog, si uno controla muy cuidadosamente la continuidad del contacto, casi como si acariciara la tecla, uno puede conservar la amplitud como "flotando" en el umbral de audibilidad. Visto de otro modo, la duración se traduce en amplitud. Así que uno puede controlar el nivel de sonido con la manera de tocar, con el tacto. Se necesita un gran control físico, y puede ser muy refinado.

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