Comencé a tocar el piano
cuando era niño... y quizás loco. También tocaba clarinete clásico y eso estaba bien.
No me gustaba demasiado pero cuando tomaba la guitarra eléctrica comencé a entender la
cuestión del sonido y ver como podía afectarte tanto emocional como físicamente.
También estudiaba ciencia, cuando era chico quería ser científico y me di cuenta de que
la guitarra eléctrica podía tocarse en forma física el sonido que era lo que realmente
quería hacer. Estudiando guitarra toqué mayormente blues que es el más directo y vocal
acercamiento a la guitarra, pero también hacía ruido de distintas formas, lo que
encontré en libros como Silencio de John Cage y Músicas formales de Xenakis y los
escritos de Henry Cowell y éstos me mostraron cosas sobre algo de lo que yo hacía, pues
yo quería al sonido no exactamente como improvisación. Junto con mis compañeros de
cuarto en el College comencé a estudiar cómo poner diferentes cosas juntas, influencias,
ideas, lecturas y yo calculaba "bueno, ahora hago composición, ahora
improvisación". Las lecturas de Cage y de Henry Partch me llevaron a las técnicas
extendidas y ésto me ayudó a pensar de distinto modo sobre los instrumentos y cómo
construir música tratando de mantener un balance entre espontaneidad -o improvisación-
con ciertos elementos estructurales o un orden.Xenakis. . . y Jimi Hendrix o Coltrane
eran muy importantes en esa época. . . Comencé a tocar en diferentes bandas y así como
tener estudios formales comencé a tener una idea de lo que quería hacer con la música,
así coma a improvisar y obtener algunas guías técnicas.
Voy a comentarles algo de lo que hago con la guitarra. Utilizo influencias de los
recursos que provienen de músicas no occidentales y nociones matemáticas que me
fascinaban desde niño, cosas como procesos naturales que pueden ser transformados en
formas matemáticas, especialmente ideas tomadas de la geometría fractal o la serie de
Fibonacci obtenida a través de imágenes de procesos naturales. . . y la teoría del
caos, una idea que siempre me ha fascinado: el balance entre orden y caos, una de las
cosas estimulantes que siempre ocurren. Algo al momento de componer para otras músicas es
cómo mantener ese balance entre forma e improvisación, cómo componer algo fijo o cómo
improvisar cuidando esos elementos. Para mi la improvisación siempre hace a la música
más viva. Podés tener una estructura, una forma, un orden, qué hacer para darle
identidad a una obra, lo que se hace reconocible por lo que es y qué cosa está
ocurriendo todo el tiempo.
También me preguntaba cómo poder traducir esa ideas al tocar la guitarra o el
clarinete y el saxo -con lo que trabaje muchos años-, así como también a otros
ensambles. Algo de lo que estudié en la universidad con Lejaren Hiller que hacía música
por computadoras e hizo con Cage HPSCHD aunque no es conocido como compositor. Al estudiar
con él siempre surgía el tema de cómo tener una idea musical y presentarla, cómo la
escribías o cómo transmitías tus ideas y esas son preguntas muy importantes,
especialmente si escribís para músicos académicos.
Allí apareció la pregunta de cómo transmitir las ideas. Nunca me importaron
demasiado las notas, las melodías o las armonías. Veo al ritmo como más importante pues
es un pulso interno que todos tenemos, relacionado a cosas tanto a "micro" como
a "macro escala" y que la clave es el pulso del sistema nervioso, no tanto
ritmos que pudiéramos medir como bailables, sino otros que ocurren muy rápido. . . la
cuestión es sobre densidad y textura, tal com la utilizaban los compositores en términos
de densidades y texturas.
La búsqueda de cómo anotar estos sonidos me llevó al uso de las computadoras, Cuando
era estudiante crear música con computadoras era algo increíblemente lento y frustrante.
Tardabas semanas con tarjetas perforadas. . . llevarlas, programar si no servía, volver
con las tarjetas . . . y luego de varios meses tenías 30 segundos de música que sonaba
como a algo roto. . .
Ahora, con la microcomputadoras podés tener algo inmediatamente y más gratificante.
Tal el caso de X-topía, la pieza que anoche hicimos con el cuarteto de cuerdas. La
computadora tomaba el sonido del cuarteto a través de un procesador por el cual entregaba
distintos controles y materiales al procesador mientras que el núcleo del material era lo
que tocaba el cuarteto y cómo lo que hacíamos se veía afectado por lo que provenía de
la interpretación. . . es una realimentación circular, el cuarteto tiene una partitura
básica con instrucciones sobre cómo improvisar, tiene instrucción de cómo son los
ritmos o ciertas notas que provocan armónicos; en otras secciones hay melodías y pueden
acortarse. . . pero los sonidos por fuera de eso pueden afectarse en distinta velocidad o
cambiar la densidad.
Otro aspecto es que la computadora es un secuenciador para ritmos o las instrucciones
para producción de sonidos y podés manipular eso a la manera de una caja de ritmos, algo
como lo que se escucha en el jingle - y que me gusta muchísimo- tiene cierto efecto en
algo de lo que hicimos con Zeena Parkins.
Supongo que trabajo de diversas formas y que todas esas cosas se influyen mutuamente,
programando ritmos de jingle, diseñando sonidos o escribiendo para una orquesta. . . o si
la guitarra eléctrica suena como si la orquesta hiciera tal otra cosa; o puedo trabajar
con sonidos de percusión pura o tocar el clarinete bajo. Todas estas ideas giran:
orquestación, composición, diseño sonoro en un gran circuito interrelacionado donde no
separo esta actividad o esta otra actividad. . . es el mismo campo.
Trabajamos con el cuarteto desde que se inició en 1985, y Dave estaba en el cuarteto
cuando yo escribí en 1986 una obra para la American Composers Orchestra. . . algo que era
completamente fascinante y que se basaba en la serie de Fibonacci con una complicada
situación de reafinar todos los instrumentos de la orquesta, cosa que no agradaba a nadie
de la orquesta, aunque David Soldier también estaba fascinado. . . los ejecutantes
tocaban una partitura rítmica.
La partitura es muy simple, es como un código de computadora. Tomás pocas líneas de
un código a partir de las que podés generar muchísimas actividades, muchísima
información. . . Tenés una sección donde hay una octava transpuesta donde el cuarteto
está dividido, esto va en cuatro voces y hay cuatro acordes definidos y al retrogradar
los mismos cuatro acordes se localizan en distintos instrumentos y en dirección opuesta y
generan material melódico. . . cuando las líneas melódicas se retrogradan cada
ejecutante tiene una nota clave sobre la que se articula una secuencia cíclica donde la
nota se hace cada vez más larga y esto crea una relación temporal entre las notas que es
como empezar desde un unísono e ir dispersándose en distintos tipos de desfasaje que
mantienen algo común.
(en X-topía) La otra pieza es diferente y en cada pieza tengo distintos sistema
operativo, trabajo mucho con la computadora y me gusta trabajar con distintos tipos de
instrucciones que describan en qué modo trabaja la pieza, cada pieza trabajo de modo
distinto y cada una tiene su propia identidad como Lumen que fue escrita para el Meridian
String Quartet que es un cuarteto tradicional y que como no improvisan tuve que
escribirles completamente algo que habitualmente va contra mi propia naturaleza pero tuve
que hacer. . . De este modo la pieza perdió buena parte del carácter de espontaneidad y
de caos y donde todo el detalle de las cifras tuvo que escribirse, algunos detalles
técnicos sobre programas tipo Max, Soundesigner que son más o menos como Teitelbaum.